Este año hemos concluido la segunda edición de uno de los proyectos de terapia ocupacional más emocionantes para nosotros. Se trata de un programa de formación de la EMT para los chicos y chicas del Centro de Día y colegio de Fundación Bobath.
El objetivo del programa es, a través de un curso teórico-práctico para personas con parálisis cerebral, aprender a usar los autobuses de la EMT y otros recursos relacionados, de manera que los asistentes ganen autonomía y confianza en su uso de esta modalidad de transporte público.
Ha sido un proyecto lleno de aprendizajes mutuos entre EMT y Fundación Bobath, y esta semana hemos hecho oficial la firma de convenio en nuestras instalaciones, así que es el momento de hacer un poco de “cuaderno de bitácora” de cómo se ha desarrollado el programa. Pero, para empezar, qué mejor carta de presentación que el video de la colaboración, en el que los propios protagonistas nos cuentan su experiencia:
Una alianza formativa a medida
Para las personas con parálisis cerebral y patologías afines, coger un autobús plantea varios retos simultáneos: el manejo de una silla de ruedas o de una scooter dentro y fuera del autobús, el acceso con rampa, la comunicación de dudas, la lectura o escucha de la información importante de la ruta… Todos estos desafíos pueden dificultar el uso pleno y fluido de los autobuses.
La EMT cuenta desde hace años con un proyecto clave dentro de su Atención a la Diversidad: la iniciativa Creemos en tu autonomía, mediante la que ofrecen entrenamientos personalizados para un uso autónomo del autobús. Gracias a esta trayectoria previa con personas con discapacidad, tuvimos el primer contacto con el equipo y arrancamos este proyecto de manera conjunta con muchísima ilusión. Aunque los formadores tienen ya un largo recorrido con esta clase de cursos, era la primera vez que lo realizaban con una entidad dedicada a la parálisis cerebral, y por lo tanto, el nexo fundamental entre contenidos, enfoque y usuarios fue el equipo de Terapia Ocupacional, que se encargó de garantizar una formación acorde a las necesidades de los chicos y chicas.
La evolución de las fases de entrenamiento se planteó para ir de lo más sencillo a lo más difícil: de lo teórico a lo práctico. E incluso dentro de lo práctico, fueron escalando las fases desde entrenamientos espaciales en el aula a los entrenamientos en un autobús de línea.
Experiencias diversas
En el grupo que ha participado para este proyecto, había distintos niveles de familiaridad con el uso de autobuses públicos. Algunos habían viajado con sus familias o con amigos otras veces, pero otros no habían cogido nunca un autobús.
“Este proyecto ha sido como un refuerzo. (…) Sobre todo para la gente con dificultad espacial, como yo. A mí me gusta saber los autobuses y saber a dónde van.”
Fuera y dentro del autobús hay bastante información que asimilar, otros viajeros y mucho movimiento. Puede ser una combinación de elementos abrumadora.
“Me ponía muy nerviosa cuando arrancaba porque me bloqueaba y no sabía dónde colocarme”
Dado que cada persona es distinta, y cada participante de Fundación Bobath tenía una experiencia, necesidades y objetivos diferentes, tanto el equipo de formadores de EMT como el de terapeutas ocupacionales han aportado todo su conocimiento para asegurar que el aprendizaje estuviera totalmente adaptado. Y han sido así, una figura de confianza durante todo el programa.
“Lo que más nos ha gustado es ellos mismos, el ambiente. Son muy simpáticos.”
Al ser la parálisis cerebral una multidiscapacidad, el proyecto no solo ha supuesto un aprendizaje para los participantes, sino también una oportunidad para aprender de los participantes. Desde el equipo de formadores ha habido también una gran voluntad de conocer mejor esta discapacidad, y a lo largo del curso, ha habido también espacio para transmitir áreas de mejora.
Una colaboración bidireccional
Al ser la parálisis cerebral una multidiscapacidad, el proyecto no solo ha supuesto un aprendizaje para los participantes, sino también una oportunidad para aprender de los participantes. Desde el equipo de formadores ha habido también una gran voluntad de conocer mejor esta discapacidad, y a lo largo del curso, ha habido también espacio para transmitir áreas de mejora.
“El audio es fundamental. Lo primero que hago es poner el oído, y si está muy bajo tengo que pedir que lo suban. El audio lo es todo. Si está alto, me relajo.”
A veces esos desafíos que afrontan al tomar el autobús las personas que usan sillas de ruedas, trascienden al propio transporte, y suelen ser invisibles para el resto de la gente. Es decir, aunque el trayecto hay ido perfectamente, el urbanismo puede dificultar el manejo de la silla.
“Lo que más me da miedo es cuando y en final de trayecto hay un árbol o algo así cerca de la marquesina porque entonces no puedo salir.”
Y cuando hay cambios en la ruta por obras o desviaciones, un trayecto que en principio es rutinario, puede ser muy confuso.
“Estaba la parada en obras y la cambiaron de ubicación. (…) Soy una persona muy recta, voy a piñón fijo, y como la cambiaron me puse nervioso.”
La motivación conjunta como motor
Si hay algo que ha guiado el desarrollo de este proyecto es la motivación. Tanto la motivación de los chicos y chicas que han participado en el programa como la de los profesionales que los han acompañado. Tanto ha sido así, que hemos celebrado dos ediciones porque el proceso de aprendizaje se ha ido enriqueciendo por el camino.
Algunos participantes prefieren realizar los viajes en transporte público aún con acompañantes, pero también otros se han lanzado a intentarlo y han conseguido manejarse con mucha tranquilidad y de manera totalmente autónoma:
“Cojo mucho el autobús ahora. Lo cojo sola y hago trasbordos.”
Independientemente de la frecuencia de uso de la EMT, que varía mucho de unos a otros, la realidad es que el proyecto ha sido un puente hacia otra manera de moverse por la ciudad y de ganar confianza con un medio de transporte.
La firma del convenio: acompañados por autoridades del Ayuntamiento de Madrid
Esta semana recibimos en nuestras instalaciones a Borja Carabante, delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid; María José Aparicio Sanchiz, coordinadora general de Movilidad; y Alfonso Sánchez, consejero delegado de la EMT, entre otras figuras de la empresa de transportes y medios. El objetivo fue la firma del convenio de colaboración en beneficio de personas con parálisis cerebral en el que se enmarcan acciones formativas y de comunicación para promover un uso seguro del transporte público y contribuir a la sensibilización sobre la parálisis cerebral.
Fue una jornada muy especial con la que reafirmar una alianza llena de posibilidades y que seguirá creciendo para que las personas con parálisis cerebral y patologías afines consigan más autonomía y seguridad al coger el autobús y disfrutar de todos los recursos de EMT.